So it begins

Se supone que deba escribir algo coherente en este espacio, no se me ocurre nada y eso no significa que no piense, sólo que me cuesta un poco jaja. Este Blog está hecho para mi, para realizarme de alguna forma como persona, como práctica y además como un complemento con mi Carrera y lado humanista.


Hechos Noticiosos.

El día en que Augusto Pinochet Murió, quise escribir demasiadas cosas pero siempre algo me lo impedía... desde un "efectismo" latente
en todos los canales de tv, estaciones radiales, diarios, en fin, casi todos los medios de comunicación hasta el respeto por los adherentes a este personaje y quizás en algún momento, por respeto a esa familia que sufre por la partida de su patriarca, su pilar, su todo...

Siempre pensé que mi padre, quien fue vilmente torturado durante ese período tan crudo en que se encontraba el país, estaría feliz. Quizás parte de su ser está contento pero no lo hace notar, en cuanto le comenté la noticia su rostro no fue el de alguien extasiado por la muerte de esta persona que lo quería eliminar, este individuo al cual le hizo clases en alguna oportunidad, su cara demostraba sólo tranquilidad y yo que estuve muy pensativo le pregunté cuál era su parecer con respecto a este "hecho social" que en parte conmocionaba al mundo... a lo cual mi padre me responde de forma dificultosa gracias a su afasia :

" No estoy feliz de que haya muerto, pero sí me encuentro tranquilo. Nadie puede borrar todo lo que tengo grabado de ese período, nadie puede volver al pasado y evitar que me torturen..."

¿Algo así como "Perdonar pero no Olvidar"?

Luego de su muerte, surje la polémica centrada en que la Presidenta tendría que haberle rendido honores o simplemente, presentarse a dar el pésame. En un sentido la entiendo, en ningún momento le rendiría honor alguno a la persona que manda a matar a mi padre, un poco de respeto por uno mismo y seguir dignos por la vida.

No soy de esos que manifiestan en la calle muy a menudo, prefiero en muchos casos hacerlo en silencio, el sentimiento está (el de protestar) y si me hubiese tocado rendirle honores o despedir al hombre que alguna vez perjudicáse mi existencia, no lo haría.



Venerar a un Presidente de Facto, a un Comandante en Jefe del Ejército Chileno o bien a un Dictador?


VIVA LA DEMOCRACIA Y LA GENTE TOLERANTE...

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Momentos de oscuridad.

Mientras un corto circuito deja a oscuras mi departamento, mi familia, conocidos y yo tratamos de buscar alguna solución rápida y efectiva ante tal dilema.

En tanto esto ocurre, logro darme cuenta de que este grupo de personas no tiene miedo alguno a la oscuridad, sino que, más bien le temen al aburrimiento, sienten pánico ante esos silencios incómodos, en fin, a la monotonía y la oscuridad deprimente.

Debe ser que la oscuridad se presenta de diversas formas y en mi caso particular, se ha hecho presente mediante muertes, mala suerte, momentos incómodos que no le son útiles a nadie y una posible depresión…

¿Algo irónico, no? La persona que asiste a otros, finalmente tiene la opción y la condición de ser asistido.

La vida es un círculo vicioso…


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TIEMPOS DIFÍCILES.

Y así, enfrentando actitudes displicentes hacia mí es como todo comienza …

Desde hace algún tiempo que me he sentido extraño, la vida pasa lentamente frente a mis resecos ojos que, inmóviles miran por la ventana algunos árboles cercanos, las aves pasar y quizás, si es que tengo suerte, a alguno de mis hijos corretear por el antejardín.

Ciertamente Sofía no tenía la culpa, nunca le haría eso a ella, cargar con algo tan chocante debe ser complicado y aunque me siento rechazado, hoy más que nunca, no soy capaz de demostrar ni siquiera un mísero sentimiento cargado de odio, alguna mala cara o bien gritar con ahínco para que el mundo sepa que me siento como todo un indigente, una bolsa de basura que no puede ser reciclada, como nada…

Esta soledad implícita a la cual me siento sometido sólo existe para mí, veo que todos ríen en mi casa, juegan los niños con Sofía y mis padres nos visitan como siempre todos los sábados, pero ¿qué pasa conmigo?, pregunta que ya he planteado miles de veces, hora tras hora sin recibir respuesta. Finalmente quiero resignarme, tengo cincuenta años y parezco un mueble, todos conversan a mi alrededor, me rozan con sus dedos, a veces recibo elogios y por suerte nunca han posado un vaso o plato sobre mí. Quizás sólo invento cosas, desde que era muy pequeño me trataban de mitómano y mentiroso, mis muy correctos padres decían que no había nada peor que tener un rarito en la familia, yo me sentía cómodo contando historias e inventando cosas que alteraran la psiquis de mis viejos, días aquellos, días felices que necesito y extraño, días que no tengo ahora, ahora que me siento solo viviendo en mi propia casa.

Y los días continúan lentamente, no sé si es Navidad o Pascua de Resurrección, en todo caso esas fechas ya no importan para mi, el cumpleaños de Sofía es el 14 de Febrero y eso nunca podré olvidarlo, tampoco los de Felipito y Amelia, olvidarlos sería casi un suicidio emocional, algo que no me lo permitiría jamás.

Ahora sólo me resta esperar lo peor, veo sombras que me parecen angelicales y un aroma a rosas característico de Sofía envuelve el aire que respiro, siento una mano fría tocando mi pecho, de seguro es algún medicucho enviado por mi madre por temor a un resfrío mal cuidado que empeore con mi asma bronquial, lo dejo actuar y luego siento como unas pequeñas manos acarician mi rostro, quiero sonreír porque sé que es mi hija, sus suaves manos tocan mis mejillas y lloro, mi cara no se mueve, ni siquiera mis manos puedo levantar para sentir su sedoso pelo entre mis dedos, me angustia todo y un sudor frío recorre mi espalda, el aroma de rosas desaparece lentamente de la habitación, Amelia se aleja y unos ojos me observan fijamente, siento como el sol ilumina uno de mis brazos descubiertos, por primera vez en ocho años puedo sentir el amor de mi familia y ahora, exhalo…

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